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Somos madres y padres imperfectos

Mi familia es imperfecta. Yo soy imperfecta, como persona, como madre, como amiga, como esposa… pero ¿qué significa ser perfecto? ¿significa ser siempre educado?¿ser siempre amable?¿ser el mejor? Y yo me pregunto ¿es esto lo que quiero transmitirles a mis hijos?

La presión que supone ser perfecto no me gustaría que la aprendiesen e interiorizasen como normal mis hijos, aunque también me gustaría que supiesen que siempre hay que intentar superarse y dar a los demás la mejor versión de nosotros mismos. TODOS somos imperfectos, no hay nadie perfecto aunque así parezca a veces.

Una de las cosas que me encantó de la Disciplina Positiva fue la visión del error de la que parte. Solía pensar que debía de hacer todo a la perfección para ser una buena madre y que mis hijos fueran modelos a seguir en su comportamiento, pero la disciplina positiva cambió esta idea en mí y me dí cuenta de que podía permitirme el lujo de cometer errores y aprender de ellos valiosas enseñanzas y habilidades para la vida.

 

Algunas de las herramientas que he ido descubriendo a partir de esos errores y que nos ayudan en nuestro día a día son el tiempo fuera positivo, las 3 R, ver los errores como una oportunidad para aprender y centrarme en encontrar soluciones (no en los problemas)… pero esto sólo son herramientas que me han funcionado a mí con mis hijos, tal vez a vosotros os funcionen otras. Cada madre y cada padre somos expertos en nuestros hijos, los conocemos mejor que nadie. Esto no significa que tengamos una varita mágica que hace que los conflictos se solucionen por arte de magia, ni que disminuyan.

Cada uno de nuestros hijos e hijas necesitan que sus padres les ofrezcan la mejor versión de sí mismos, pero para eso muchas veces nosotros, como padres, madres y personas que somos, tenemos que darnos permiso para poder ser esa mejor versión, con nuestras virtudes y nuestros defectos, con los fallos y los aciertos que cada día cometemos.

Tal vez vuestro hijo se acueste en lugar de a las 20.30 a las 23.30 todos los días porque le cuesta más dormirse que al resto de niños de su edad, o porque es el único rato que tenéis para pasar juntos porque trabajáis hasta tarde.

Tal vez vuestros hijos participan en muchas actividades extraescolares o tal vez en ninguna, y está bien.

Tal vez vuestros hijos duermen con vosotros aun teniendo más de tres años de edad o tal vez durmáis en habitaciones separadas porque así descansáis mejor, y esto es maravilloso si todos os sentís bien con esa decisión.

Lo que quiero decir con esto, es que cada niño, cada niña y cada adulto y familia es único e irrepetible, tiene unas necesidades concretas y unas circunstancias concretas, pero lo realmente bonito, es que nosotros como padres, podemos aprender a observar a nuestros hijos e ir probando diferentes técnicas o herramientas de educación y crianza que ayuden a crecer a nuestra familia sin miedo a equivocarnos y a pedir disculpas, porque todos los errores nos aportan valiosos aprendizajes que nos van a ayudar a crecer como padres y madres y poder ofrecerles esa mejor versión de nosotros mismos de la que hablábamos antes.

Permitiros ser los padres y madres que vuestros hijos necesitan que seáis, permitiros equivocaros y pedir disculpas, permitiros ser la mejor versión de vosotros mismos.

 

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